Un reclutador tan solo dedica seis segundos a cada currículum, por lo que deben encontrar rápidamente el nombre del candidato, su empleo actual, el anterior y la formación.

Hay muchas leyendas y teorías acerca de lo necesario para que tu currículum triunfe o no, sobre qué debemos incluir, los aspectos más destacados de nuestra presentación, etc. Seguro que alguna vez has oído hablar del filtro de los seis segundos, el tiempo que tarda el lector en decidir si le sirve el currículum o si lo rechaza. Si pasas este primer corte tendrás más opciones de conseguir el empleo, pero si tu currículum no supera el filtro de los seis segundos lo más probable es que acabe en la trituradora de la papel o en el fondo de un cajón.

Seis segundos no dan para mucho, aunque si el reclutador tiene ante sí un montón que supera los 100 currículums es lógico que no pueda estudiarlos al detalle uno a uno. Eso sí, son capaces de sacar el máximo rendimiento a esa lectura rápida, para lo que se fijan en una serie de datos básicos pero que les sirven para hacerse una idea del candidato: su nombre, el puesto de trabajo actual -el cargo y la empresa- o la fecha de inicio y fin de los dos últimos empleos, además de la formación que tiene.

Para superar el filtro de los seis segundos es vital que el diseño del currículum sea limpio para que el lector encuentre en décimas de segundo la información que está buscando, hacer que destaque lo que nos pueda ayudar a conseguir el puesto de trabajo al que optamos. De ahí la recomendación que siempre os hacemos de evitar párrafos largos o densos, ordenando la experiencia cronológicamente desde el más reciente y evitando introducir elementos que puedan provocar distracciones visuales al encargado de leerlo.

En este sentido, hay que apostar por tipografías como Arial o Verdana, evitando las recargadas o las que están algo decoradas. La foto es importante para captar la atención, pero debe ser siempre una foto profesional, adaptada al puesto. Finalmente, está la cuestión del color. Lo ideal es utilizar un solo color, el negro del texto, aunque en casos excepcionales se puede combinar con otro color discreto. Esto no vale para sectores creativos, donde la originalidad y creatividad deben destacar por encima de todo.

Cómo superar el filtro de los seis segundos

Un currículum claro y fácil de leer es clave, pero en cada punto destacado hay que prestar atención a determinados aspectos:

Nombre

Además del nombre hay que incluir el teléfono y e-mail de contacto (solo un número y una dirección). Si tienes actualizados y utilizas regularmente tus cuentas de LinkedIn o Twitter, o si tienes blog, también se puede incluir. Información como la dirección o la edad llegan a sobrar: no es esencial, y ocupa tiempo al reclutador.

Puesto de trabajo actual

Deben aparecer el nombre de la empresa, el cargo y el intervalo de fechas, pero procura esquematizar y poner cada información en una línea. Puedes utilizar diferentes recursos tipográficos (negritas, versales, mayúsculas, cursiva, variar el tamaño de la letra, etc.), pero no los combines. Si la empresa es muy conocida, mejor ponerla al principio; si no, puedes dejarla para el final.

Experiencia laboral

Normalmente se fijarán en los dos últimos empleos que has tenido. Puedes utilizar el mismo esquema del que hablábamos antes, pero para hacerlo todavía más fácil de leer omite los meses a la hora de poner la fecha, mejor poner solo el año. El orden debe ser cronológico descendente.

Formación

En cuanto a la formación, omitiremos los cursos y formación no relacionados con el puesto de trabajo al que optamos. Tampoco hace falta hablar de la ESO o el Bachillerato si tienes titulación superior. Debes incluir el título, el lugar donde lo obtuviste y el año, siempre ordenando la información de forma cronológica siguiendo el mismo esquema que en el resto del currículum.

El filtro de los 20 segundos

Si tu currículum supera ese filtro inicial de seis segundos, el reclutador volverá a mirarlo más tarde dedicándole algo más de tiempo… aunque no mucho: 20 segundos. Contando con esos seis segundos para recordar la información básica, solo quedan unos 14 segundos para comprobar otras informaciones como los idiomas o los conocimientos informáticos. Eso sí, no todo vale.

En idiomas, lo importante será conocer el nivel de inglés. Si se exigen otros idiomas también es el momento para comprobar que se cumple con el requisito lingüístico, pero por norma general el inglés es el primero que se mira. En el capítulo informático, debes incluir programas específicos relacionados con tu puesto de trabajo; pero no el office, que da sensación de antigüedad. Una vez más, debe ser información ofrecida de forma esquemática, y también se pueden comprobar los objetivos profesionales o incluso un voluntariado.

Los 6 segundos de la entrevista

De vuelta a los 6 segundos, acabaremos diciendo que existe otro filtro de los seis segundos: el de la entrevista. Consiste en llamar al candidato para que pase a la sala de espera, donde durante seis segundos se observan sus gestos, la postura que tiene o su expresión facial. Los que lo superan pasan a la entrevista personal, y los que no la harán prácticamente sin opciones de conseguir el empleo. Con este filtro el reclutador sabe como se desenvuelve el candidato más allá de la foto o de lo que diga su currículum.

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