Seguro que después de un día horrible has deseado llegar a casa y escuchar tu canción favorita. Posiblemente sea uno de los mejores remedios para liberar la tensión acumulada, desconectar de la rutina y disparar la positividad. Y es que ciertas notas y ritmos inundan nuestro cuerpo y hacen que sea imposible controlar los pies. La música consigue hacernos sentir bien porque actúa como refugio ante determinadas situaciones. Siempre nos acompaña y está presente en cada una de las experiencias vitales que atravesamos. Una boda, un verano o una cena no serían lo mismo sin esa canción. Pop, rock, jazz, clásica, electrónica, rap… con independencia del género, son numerosos los estudios científicos que corroboran sus efectos favorables. No exageramos cuando afirmamos que la música es la mejor de las terapias.

 Es especialmente útil para tratar determinadas patologías, de ahí que se haya consagrado su acepción como terapia y se haya disparado su uso en el ámbito sanitario. Los especialistas no han querido dejar de aprovechar los innumerables efectos que la música provoca en el hombre. Fomenta la creatividad y la imaginación, combate el estrés y la depresión e incrementa nuestra alegría y positividad. Además, facilita la adquisición de habilidades y conocimientos ya que estimula la memoria y el aprendizaje; sin olvidar que es una de las pocas actividades que consigue distraer a nuestro cerebro por completo.
Pero más allá de la mejora de nuestro estado de ánimo, la música es un lenguaje universal que no entiende de razas, sexo o religión. El sonido es un estímulo que penetra en mente y cuerpo, con independencia de cuáles sean las condiciones y nivel intelectual de los individuos. Por eso ayuda a los seres humanos a integrarse en la sociedad, a relacionarse con el entorno y a expresar sentimientos y emociones. Y es que la música no sólo nos llena de energía, sino que también estimula los sentidos, evoca sentimientos y despierta emociones, lo que facilita su exteriorización. De ahí que sea una excelente herramienta para las personas que encuentren dificultades a la hora de relacionarse con los demás.
Pero el ámbito de aplicación de la Musicoterapia no termina aquí, ya que la música desempeña un papel esencial en el tratamiento de trastornos del lenguaje, autismo, discapacidad o hiperactividad en niños. En lo que a adultos se refiere, el uso de la música para combatir los síntomas de enfermedades mentales y trastornos neurológicos no ha dejado de incrementarse en la actualidad. Así, se ha constatado su efectividad en el tratamiento de patologías como la esquizofrenia, amnesia, demencia, Alzheimer, Párkinson, depresión o ansiedad.
Todo ello ha llevado a considerar a la Musicoterapia como una ciencia autónoma y con entidad propia, con una relevancia indiscutible en el contexto sanitario. Al ser una disciplina flexible y adaptable, es apta para colectivos con necesidades muy diversas. De ahí que sus áreas de intervención no dejen de incrementarse cada día. De hecho, en la actualidad se concibe como una de las carreras con mayor proyección de futuro.
La Musicoterapia puede definirse como el uso de la música y/o de sus elementos (sonido, ritmo, melodía, armonía) en distintas terapias por parte de un especialista –el musicoterapeuta-, con el fin de alcanzar determinados objetivos educativos y/o terapéuticos. Así, facilita y promueve la comunicación, el aprendizaje, la movilización o la expresión para cubrir necesidades físicas, psíquicas, sociales y cognitivas. En definitiva, trata de restablecer la salud física y mental de las personas y mejorar su calidad de vida.
Pero para ello es preciso contar con un especialista que domine las técnicas que se utilizan en la Musicoterapia. Ahora puedes formarte y dedicarte de forma profesional a un sector en pleno auge gracias a nuestra variedad de cursos online en esta materia. Adquirirás las habilidades que todo musicoterapeuta debe reunir y conocerás sus principales funciones y metodologías de trabajo. Las áreas de intervención, los recursos didácticos y terapéuticos que se pueden aplicar y los mecanismos para actuar ante determinadas patologías serán otros de los temas a abordar. Descubrirás los beneficios que aporta la música en el campo de la discapacidad, en los contextos hospitalarios o para la comunicación en general.
No pierdas la oportunidad de formarte en Musicoterapia. Fomenta la capacidad de escucha, despierta nuevos sentimientos, mejora la calidad de vida de las personas y recuerda que la vida es más fácil si se afronta con música de fondo.

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