El autoempleo es un camino tan bonito como lleno de escollos. Sobrevivir es una ardua tarea que pasa, en primera instancia, por decidir si darse de alta o no y, lo más importante, por conocer cuándo se está incurriendo o no en una ilegalidad.

Alta: autónomos

Aunque definir si la actividad profesional es el medio de vida o no es algo muy subjetivo, un buen mecanismo para comprobarlo son los ingresos que percibe el trabajador por su actividad. El Salario Mínimo Interprofesional (SMI) es la clave. A día de hoy, el SMI español es de 7.455,14€ al año, así que si el trabajador por cuenta propia factura por encima de esa cifra está obligado a darse de alta en el RETA, declarar sus ingresos y cumplir con el pago del IVA trimestral.

Si trabajamos por cuenta propia pero no alcanzamos una facturación de 7.455,14€ al año podemos elegir si nos damos de alta como autónomos o si preferimos no hacerlo. En caso de ejercer una actividad profesional sin estar inscrito en el RETA, aunque no sea el sustento principal del trabajador, está obligado a declarar el IVA que factura y presentarlo a Hacienda todos los trimestres; aunque aquí la ley también contempla alguna excepción.

¿Es obligatorio darse de alta?

Precisamente esa cuota bastante elevada en comparación con la de otros países europeos o la falta de cualquier tipo de cobertura hace que muchos autónomos se pregunten si les sale rentable darse de alta como autónomo, en especial si saben que no cotizarán el mínimo o tienen serias dudas de conseguirlo. Aunque cualquier trabajador por cuenta propia debe estar inscrito en el RETA y muchas empresas imponen ese requisito a la hora de contratar profesionales, es cierto que encontramos algunas excepciones. La principal razón para no darse de alta como autónomo es que la actividad que se realiza no es el medio de vida del trabajador. No es fácil definir si la actividad supone o no el medio de vida, pero por norma general hay que compatibilizar esa ocupación por cuenta propia con el ejercicio de otra profesión o de otro empleo que sea el principal sustento del trabajador.

Cotización autónomos

Pese a que todo esto parece muy complicado, no lo es tanto. Uno de los grandes problemas a los que se enfrentan los autónomos españoles que no llegan al mínimo de cotización es el enorme vacío legal con el que se encuentran. España no cuenta con ninguna ley que regule las obligaciones o los derechos de esos trabajadores por cuenta propia que hacen trabajos de forma puntual, con bajas retribuciones y que no suponen su principal medio de vida, pese a que esta es una figura cada vez más común en nuestro país.

Otro de los temores de estos trabajadores es sufrir una inspección de trabajo que revele algún tipo de irregularidad si no están dados de alta en el RETA. Si tras la inspección se abre un proceso contra el trabajador, este lo podrá recurrir.

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Para que su recurso sea aceptado y se le retire cualquier sanción deberá aportar las pruebas necesarias para justificar que esa actividad por cuenta propia no supone el medio de vida, sino que se trata de una actividad complementaria.

Como decíamos antes, al principio darse de alta como autónomo parece complicado pero no lo es tanto. En caso de dudas sobre la conveniencia de inscribirse en el RETA o trabajar al margen siempre podemos recurrir a un asesor laboral que nos informe o incluso preguntar en las mismas oficinas de la Seguridad Social. Además, muchas veces las empresas ponen facilidades a este tipo de trabajadores, ofreciéndoles la posibilidad de facturar de forma convencional o por otras vías, eso sí, siempre dentro de los cauces legales.

Mes tras mes, los datos que conocemos de empleo y afiliación a la Seguridad Social indican un aumento del número de trabajadores autónomos en España. Sin lugar a dudas, la crisis ha tenido que ver -y mucho- con este fenómeno, ya que muchos trabajadores que perdieron su empleo han decidido emprender y establecerse por su cuenta. También algunas empresas han pedido a los trabajadores que se den de alta como autónomos. Pero antes de dar el paso, hay muchas dudas que vamos a intentar resolver.

La inscripción en el RETA

Lo primero que debemos saber es qué hay que hacer para inscribirse en el RETA (Régimen Especial de Trabajadores Autónomos), o lo que es lo mismo, darse de alta como autónomo. A grandes rasgos, lo que hay que hacer es darse de alta en el RETA (para lo que acudiremos a la oficina de la Tesorería de la Seguridad Social más cercana) y en Hacienda (podemos hacerlo en cualquier delegación del ministerio) y rellenar los documentos correspondientes.

El coste de la inscripción en el RETA está alrededor de los 250€ al mes con una base de cotización mínima de 858,60€. Eso sí, hay que recordar que en los últimos años el Gobierno ha puesto en marcha bonificaciones en la cuota de autónomos para diferentes colectivos (menores de 30 años, desempleados de larga duración, etc.), por lo que los primeros meses es posible que la cifra a pagar sea inferior a los 250€. El pago se hace automáticamente el último día laborable del mes, y no se incluye cobertura por accidente laboral o fin de actividad.

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