No todos los “sí, quiero” duran para siempre. Y no hay más que ver los datos que arrojan las estadísticas. El número de separaciones y divorcios que se han registrado en nuestro país en los últimos años no ha dejado de incrementarse. En concreto, la tasa de divorcios ha experimentado un crecimiento de casi un 500% en las últimas dos décadas.

Es una tendencia en alza que ha sufrido incluso un repunte tras la crisis económica, en contraposición a lo que sucede en los países de nuestro entorno, que consiguen cada año mantener estable e incluso reducir este porcentaje. España ocupa ya el cuarto puesto en el ranking de los países europeos con más divorcios, superado sólo por Alemania, Reino Unido y Francia.

Divorcios, cada vez más comunes

Los datos son cuanto menos, sorprendentes: en España se producen 130.000 divorcios al año, lo que significa que cada día, 360 personas pasan a ser divorciadas. A pesar de estas escalofriantes cifras, en los últimos tiempos los Jueces han denotado una mayor intencionalidad por parte de los cónyuges de llegar a un acuerdo y poner fin, de la manera menos dolorosa posible, a una vida en común; primando por encima de todo el bienestar de los hijos. Y es que éste es un proceso largo y complejo que puede suavizarse si la pareja colabora y pone todo de su empeño en minimizar los efectos.

Una vez tomada la decisión de poner fin a la relación, los cónyuges suelen acudir a los Tribunales para que sean los Jueces los que marquen las pautas y condiciones en las que se va a disolver el matrimonio, sin tener en cuenta que el proceso es costoso, que conlleva un importante desgaste físico y emocional y en el que las partes acatan la decisión sin tomar partido en ella.

Pero tienen a su alcance una alternativa mucho más ventajosa y sencilla cuyo objetivo es alcanzar un acuerdo equitativo que satisfaga los intereses de las partes implicadas. Estamos haciendo referencia a la Medición Familiar: método extrajudicial de resolución de conflictos basado en los principios de voluntariedad, transparencia y respeto mutuo; poco extendido en España y al que sólo acuden a él de forma voluntaria el 1% de la población, a pesar de la eficacia en sus resultados. Según los últimos informes, el 80% de las parejas que acuden a él logra llegar a un acuerdo. Los expertos insisten en que es una fórmula mucho más barata y rápida que presentar una demanda ante los Tribunales, e igual de eficaz.

Mediación Familiar, la solución esperada

¿Pero en qué consiste este método? ¿En qué casos se puede recurrir a él? ¿Cuáles son sus características y beneficios? Como ya hemos adelantado, se trata de un método extrajudicial de resolución de conflictos en el que un tercero imparcial -el mediador- actúa y media entre las partes para que alcancen la mejor solución a su problema. El mediador, desde un punto de vista neutral, escucha a las partes para tomar conciencia de los puntos conflictivos e intereses contrapuestos para después acercar posturas y facilitar la negociación.

En este sentido, la labor del mediador es esencial para reorganizar la situación, identificar los puntos en común y llegar a un acuerdo que satisfaga a ambos. Ayuda en la gestión del conflicto, otorgando voz a las partes, facilitando el diálogo y el reconocimiento del otro y concediéndoles la responsabilidad de ser ellos mismos los que den con la solución del problema, en beneficio mutuo y en total libertad y confianza.

La Mediación Familiar es aplicable a cualquier controversia que surja en el seno familiar, desde un divorcio, separación o nulidad matrimonial hasta problemas de comunicación entre sus miembros, discrepancias intergeneracionales, disputas económicas o falta de entendimiento con los adolescentes. Si bien en todos ellos el acuerdo no es jurídicamente vinculante, sí que compromete a las partes a cumplir los términos establecidos.

Ventajas de la mediación familiar

Quizá la ventaja más señalada de la Mediación Familiar sea la de velar por el interés del menor, y es que prioriza el beneficio de los niños por encima del de los adultos. El acuerdo alcanzado tiene que garantizar en todo caso su bienestar. Se reduce así el riesgo de que los padres utilicen a los hijos, teniendo en cuenta que incluso pueden decidir sobre su futuro. La creación de una atmósfera de cooperación ya beneficia de por sí a los más pequeños.

Pero existen otras muchas más ventajas por las que acudir a este proceso, entre las que se encuentran el ahorro de tiempo y costes y un menor desgaste emocional, sin olvidar que en la base de todo acuerdo se encuentra siempre el menor. Cabe destacar también el ambiente íntimo y privado en el que se gestiona la controversia, un clima sin tensiones apto para la comunicación y negociación, la libertad de las partes, la mejora en su relación y un compromiso firme de cumplir con lo pactado, puesto que son ellas mismas quienes libre y voluntariamente se han comprometido a hacerlo.

Y otra de sus principales ventajas es que el poder lo tiene la propia pareja: ésta es la que controla el proceso y toma la decisión, y no un Juez ajeno a sus circunstancias personales y forma de vida. De esta manera, el acuerdo alcanzado se adaptará a las necesidades particulares de cada familia.

Formación en Mediación Familiar

Si quieres conocer más acerca de este método de resolución de conflictos o capacitarte como mediador, no puedes perderte nuestro Máster online en Mediación Familiar. Gracias a él conocerás las específicas competencias y aptitudes que debe poseer un mediador familiar así como las funciones propias de este cargo. Te mostrarán los distintos tipos de conflicto que pueden darse, los factores que los propician y los métodos de resolución más eficaces para alcanzar un acuerdo duradero en el tiempo y que satisfaga a todos.

Si estás atravesando alguna de estas delicadas situaciones o tienes un problema familiar que no sabes cómo resolver, la mediación es la mejor opción. Aunque sólo sea por los más pequeños de la casa. No hay que olvidar que un proceso de separación o divorcio no tiene por qué ser traumático para ellos, aunque sí la forma en que se gestiona. Ya es hora de crear un clima sin tensiones ni reproches que permita el diálogo y el consenso. Porque no hay nada más valioso que la paz y la armonía del hogar.

Fuentes: ABC, Fundación Mediara, Mediación ADR, 20 minutos

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