Información personal como el estado civil, tus aficiones, experiencia sin relación con el empleo que buscas o las notas que sacaste son informaciones que nunca deberían aparecer en tu currículum.

Errores a la hora de hacer un curriculum vitae

Un buen currículum debe ser claro, breve y conciso, sin superar la hoja de extensión. Esto lo tenemos todos claro, pero a la hora de redactarlo muchas veces incluimos información irrelevante para el reclutador que lo leerá, con lo que perdemos espacio a la hora de hablar de nosotros. Hoy en día ya disponemos de formaciones para mejorar nuestro currículum y no siempre las aprovechamos. La inclusión de datos irrelevantes es uno de los errores más habituales a la hora de redactar nuestro currículum, así que vamos a ver qué datos son totalmente prescindibles.

Cómo hacer un currículum vitae: datos a evitar

  1. Experiencia sin sentido: ¿aspiras a un puesto de informático en una gran empresa? El verano que trabajaste de camarero en un chiringuito de la playa a los 18 años sería una gran experiencia y te ayudaría a ganar dinero para pagarte los estudios, pero no le dirá nada al reclutador. Solo se debe incluir la experiencia que refleje capacidades o habilidades ligadas al puesto que se persigue.
  2. Las aficiones: estamos ante el mismo caso que la experiencia. Si tienes alguna afición que esté muy vinculada con el puesto de trabajo al que optas la puedes poner, pero por lo general a los reclutadores que leerán el currículum no les interesa si al candidato le gusta el baloncesto, la pesca o la novela negra.
  3. Información personal: a diferencia de lo que pasa en países como Alemania, no hace falta incluir el estado civil o el número de hijos del candidato. Tampoco debes indicar qué religión profesas o tu número de la Seguridad Social, ya tendrás tiempo para dárselo. Todos estos datos son totalmente inútiles y restan espacio en el currículum.
  4. Las notas de la carrera: relacionadas con el punto anterior están las notas. Puede que tuvieses un  brillante expediente académico, e incluso que llamen la atención del reclutador; pero a no ser que acabes de salir de la carrera con unas notas espectaculares no tiene demasiado sentido incluirlas en el currículum. Mejor reserva ese espacio para datos más interesantes.
  5. El sueldo: es uno de los asuntos más espinosos a la hora de negociar nuestra incorporación a una empresa, así que incluirlo en el currículum parece la peor idea posible. Recuerda que el objetivo del currículum es mostrar tu experiencia profesional y habilidades. Además, indicar tu sueldo por horas, al mes, etc. puede tener una interpretación muy negativa por parte del lector.
  6. Referencias y nombre del jefe actual o de antiguos jefes: una cosa es indicar nuestra experiencia y otra incluir referencias. Si el reclutador las quiere, nos las pedirá (otra cosa es que la oferta de trabajo en cuestión a la que optamos las pida). Tampoco hace falta hablar de nuestro actual jefe, a no ser que sea alguien importante. Incluir estos datos es una pérdida de tiempo y espacio.

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