Éste es el primero de una serie de tres post sobre alimentación deportiva. En esta primera entrada descubrirás la mejor manera de cuidarte a través de la alimentación si practicas deporte de forma no profesional si nunca te habías formado al respecto.

Objetivos para mejorar tu alimentación deportiva

Como en todas las estrategias, ya sean laborales o personales, una persona debe tener clara una meta final y plantearse unos objetivos reales que ir cumpliendo poco a poco. En este caso, la meta final suele ser la misma para todos los deportistas amateur: mejorar la salud y el bienestar personal. No obstante, a la hora de planificar tu alimentación, debes tener en cuenta el objetivo concreto que persigues, y que se pueden resumir en los siguientes:

1. Perder peso haciendo deporte

La mayoría de las personas decide hacer deporte y cuidar la dieta para perder peso. Esta decisión es totalmente lícita y perfectamente ejecutable. Sin embargo, no hay que dejar de lado la alimentación para centrarse en entrenar un deporte, ya que la pérdida incontrolada de peso puede ser perjudicial para los músculos o algunos de los órganos esenciales del cuerpo humano.

2. Practicar deportes para mantener la línea

Suele ser la tendencia general y tiene mucho que ver con el tipo de metabolismo de las personas o con ciertas recomendaciones médicas para no subir de peso por cuestiones genéticas o enfermedades derivadas de una mala alimentación.

3. Tener más energía para realizar un tipo de deporte

En este grupo se pueden incluir aquellas personas que practican con frecuencia un determinado deporte a nivel no profesional, pero están interesadas en rendir lo mejor posible para ser más competitivos y mejorar en la disciplina deportiva practicada.

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Alimentación deportiva. Macronutrientes

Como ya sabrás, existen tres principales tipos de macronutrientes: los hidratos de carbono, las proteínas y los lípidos o grasas.

Hidratos de carbono

Son la principal fuente de energía del cuerpo porque son moléculas muy fáciles de descomponer que liberan mucha energía al separarse. Se pueden dividir en dos grandes grupos principales:

Hidratos de carbono